“No fue el sueño americano. Fue la vida”: un testimonio desde el camino migrante
- Como nacidos entrenosotros
- hace 5 días
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“Nos pidieron contar nuestra historia… porque estamos aquí.”“No fue el sueño americano. Fue la vida.”
Así comienza el testimonio de una familia ecuatoriana que hoy vive en Estados Unidos. No es un relato de aventura ni de búsqueda de lujo. Es la historia de una decisión forzada por la violencia, el miedo y la pérdida. Una historia de duelo, resistencia y fe.
Cuando quedarse ya no es opción
La inseguridad en Ecuador se volvió insoportable. La violencia dejó de ser noticia lejana y se volvió parte de lo cotidiano.“Perdimos familiares por causa del narcotráfico… y comenzaron amenazas para la familia.”
El miedo alcanzó la escuela de los hijos, el barrio, la rutina. El padre decidió salir primero; pero la situación empeoró y la madre tuvo que emprender el camino con sus cuatro hijos.“No vine por el sueño americano. Vine para proteger a mi familia.”
Migrar no es viajar, es sobrevivir
El trayecto estuvo marcado por riesgos y abusos. Hubo manos solidarias, pero también engaños y robos. El cansancio, el hambre y el frío acompañaron cada paso, junto con la tentación de rendirse.
Cruzar la selva fue una de las pruebas más duras: horas de caminata, ríos, montañas y lo mínimo para comer.“Es más que todo sobrevivir para cumplir la misión de llegar.”
Muchas cosas tuvieron que quedarse en el camino: ropa, pañales, recuerdos. No por descuido, sino por necesidad.
México: calle, tren y miedo
Hubo noches durmiendo a la intemperie, rechazo y amenazas. También gestos de humanidad que evitaron tragedias.“Así como hay gente mala, también hay gente buena. Creemos que Dios nos guardó.”
La frontera: correr por la vida
El último tramo fue otra batalla: zonas peligrosas, un río que arrastraba, niños agotados y el temor de no lograrlo.
Después de llegar
El proceso no terminó al cruzar. Hubo encierro, esperas y tratos humillantes.“Nos aislaron… nos hicieron sentir mal.”
Más tarde vino otra lucha: trabajo precario, costos altos, imposibilidad de ahorrar.“Aquí todo es caro… no es como lo pintan.”Lo que marcó la diferencia fue el apoyo de comunidades de fe que ofrecieron techo, orientación y compañía.
Lo que este testimonio nos deja
No busca lástima, sino verdad. Detrás de cada migrante hay pérdidas, decisiones imposibles y amor por los hijos.“En todo el camino podemos decir que Dios iba con nosotros.”
También es una advertencia: hay abusos incluso donde debería haber cuidado. Escuchar es un acto de responsabilidad para construir comunidades seguras y acogedoras.
Una última palabra
Nadie atraviesa selvas, trenes y amenazas por capricho. Casi siempre se huye para salvar la vida.Que aprendamos a mirar la movilidad humana con más compasión y menos juicio, y que la dignidad nunca sea negociable.
Testimonio de pareja de ecuatorianos en USA.




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